Los médicos de cabecera del PAMI completaron este miércoles un paro de 72 horas en rechazo a la Resolución 2026-1107-INSSJP-DE, publicada el 9 de abril, que si bien fue presentada como un “ordenamiento del sistema”, en la práctica modifica las condiciones de trabajo y reduce la remuneración real.
Durante los tres días de medida de fuerza no se emitieron recetas electrónicas ni órdenes médicas, y las consultas programadas fueron suspendidas. Solo se mantuvieron las guardias y urgencias.
El punto más cuestionado es el aumento de la cápita a $2.100 por afiliado, que los médicos calificaron de “mejora engañosa” porque viene acompañada de la eliminación de otros ingresos clave.
Las protestas se extendieron a todo el país: hubo concentraciones en la sede central del organismo en Buenos Aires, en Córdoba —donde la senadora Alejandra Vigo presentó un pedido de informes al Ejecutivo— y en Misiones, donde farmacias y ópticas suspendieron prestaciones por falta de pago. Jubilados también se movilizaron y pidieron la renuncia del ministro de Salud, Mario Lugones.


