No fue un 9 y no fue en julio, porque nunca fuimos independientes, seguimos siendo una obra sin terminar, un edificio en construcción, un sueño interminado, un desafío hacia la historia, el de ser lo que debemos ser, o si no, no seremos nada, como nos enseñó José de San Martín, el padre de la patria.
Hoy no festejamos absolutamente nada, el 9 de julio es un recuerdo de lo que debemos terminar, es la expresión de una fecha que los liberales masónicos quisieron constituir para ponernos una bandera falsa, con colores falsos y con principios falsos, para que nunca pudiéramos ser lo que debemos ser.
Hubo tiempos de gloria en que el restaurador Juan Manuel de Rosas y nuestros caudillos confederados hicieron patria y se opusieron a sangre y fuego hasta pagar con su propia sangre y escribir la palabra independencia con su sangre en el suelo de cada una de nuestras provincias.
Hoy no festejamos absolutamente nada y estamos bajo gobierno de ocupación colonial. El desafío es terminarlo para que en el futuro, en este futuro minuto a minuto, en este futuro digital, la patria tangible de la pachamama, del abrazo, del mate compartido, de la sangre que heredamos, de los sueños que nuestros padres, abuelos no pudieron cumplir, a ser de la Argentina la patria grande que siempre debió ser.
No compramos mensajes analógicos, no confundimos camiseta con bandera, no confundimos mundial con patria, no confundimos jugadores de fútbol con próceres de la independencia.
Sólo puedo pedirle a cada uno de los argentinos que se ponga la patria al hombro y que hoy sea el recuerdo de lo que nunca fue pero será. Viva la patria.
Santiago Cúneo.


