El empresario Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint, participó el 6 de marzo en la inauguración de la Escuela Técnica Roberto Rocca en Santa Cruz, Río de Janeiro, junto al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el CEO de Ternium, Máximo Vedoya.
La institución, construida a tres kilómetros del complejo siderúrgico de Ternium —que emplea a 8.000 personas en la zona—, demandó una inversión de unos R$260 millones (aproximadamente US$50 millones) y ofrecerá formación en electromecánica y mecatrónica a 384 alumnos en su primera etapa, con proyección de expandirse a 576 en 2027. Todos los estudiantes contarán con becas completas.
Rocca presentó el proyecto como un “gesto” de inversión social y destacó el papel de la educación técnica en el desarrollo industrial de la región. Es la tercera escuela de este tipo del grupo, tras las de Campana (Argentina) y Nuevo León (México).
El evento no pasó desapercibido en el contexto político argentino: el presidente Javier Milei cruzó públicamente a Techint en las últimas semanas, acusando al grupo de dumping y de perjudicar a la industria nacional. Incluso llegó a insultarlo al apodarlo “Don Chatarrín”. La elección de Brasil como sede de la nueva inversión social del grupo difícilmente pueda leerse como un gesto neutral.


