Diego Moranzoni puso el foco en la suerte de Manuel Adorni y deslizó un pronóstico: “Este es el último fin de semana de Adorni”, afirmó, en base a la información que dice manejar. Para el conductor, el jefe de Gabinete quedó en el centro de una disyuntiva que excede su figura.
Según planteó, el Gobierno enfrenta una decisión: “O la gobernabilidad o ir todos juntos al cementerio de la mano de Adorni”. En su lectura, sostener al funcionario cuestionado podría arrastrar al resto del oficialismo, mientras que soltarle la mano sería el precio para preservar la estabilidad.
El planteo llega en un momento real de presión: Adorni atraviesa un escándalo por inconsistencias en su declaración jurada, y hasta aliados del Gobierno reclaman su renuncia. La causa por enriquecimiento ilícito en su contra, sin embargo, recién comienza.


