Hagamos que todos los sectores confluyan en un solo esfuerzo: terminar con este gobierno y hacer una transición hacia un sub 50 que deje atrás en el olvido estas décadas de fracaso, prostitución y choreo. Los pibes que se criaron al amparo de un proyecto que fue el de Néstor Kirchner, que repuso las utopías y gestionó una revolución, rompió con el norte, construyó la patria grande, se abrazó con Lula, con Chávez, con Evo, construyeron el Mercosur, plantearon una política de construcción continental, echó al Fondo Monetario de la Argentina, repuso la industrialización argentina, motorizó las cooperativas, defolteó, consiguió el 60% de quita de la deuda, ese fue el único y mejor presidente de la democracia moderna.
El resto es todo fracaso incluyendo a su mujer. Todo fracaso. Porque ninguno siguió los pasos de la ruptura de Néstor Kirchner para consolidar el modelo que Lula sí consolidó en Brasil. A Dilma la echaron, pero no traicionó ni negoció. A Lula lo metieron preso, no cambió ni traicionó, volvió. Néstor se murió y nosotros nos fuimos al carajo.
Lo más doloroso es que a Néstor Kirchner no lo enterró el enemigo, lo enterraron los nuestros. No siguieron ninguno de los ejemplos de Néstor Kirchner, ni uno. Volvieron a negociar con el fondo, volvieron a negociar con la patria contratista, volvieron a negociar con el macrismo, volvieron a negociar los jueces, volvieron a todo.
Pobre Néstor. Y su amigo, su socio, su mano derecha está preso. El único tipo igual que Néstor le dijo “tomá, hace”, porque en el resto no confiaba, confiaba en Julio De Vido.
¿Saben quién es Néstor Kirchner hoy? El que está en Ezeiza, no la que está en San Telmo. Néstor Kirchner está preso en Ezeiza, se llama Julio De Vido. Ese sí, no traicionó y por eso está preso.
Hagamos una revolución, terminemos los reformismos cómplices y traidores de una política mercenaria que no entendió la construcción que Néstor planteaba de una oligarquía nacional. Néstor quería que aparezcan empresarios nacionales, una burguesía nacional para que la contraprestación del sindicalismo representando el interés de los obreros, encontrara del otro lado un empresariado, una burguesía nacional con vocación de patria para construir capital de trabajo y capital de inversión nacional. Fracasamos, no lo logramos.
No hay mucho para explicar, hay mucho por hacer. ¿Te gustan las estampitas? Quédate con una de Cristina, ponela en tu casa. El futuro no se hace con estampitas, eso es pasado.
Santiago Cúneo en 1+1=3.


