La determinación del presidente Javier Milei de impedir el ingreso de la prensa acreditada a la Casa Rosada cumplió este jueves una semana de vigencia sin señales de resolución. “Todavía no hay nada”, reconocieron desde el entorno del secretario de Prensa, Javier Lanari, un ex periodista que intenta hacer equilibrio entre las voluntades del mandatario y su vínculo con los medios.
La orden fue comunicada de manera informal y la determinación se sostiene sin marcha atrás a la vista.
El propio Milei dejó en claro su postura durante el cierre de la ExpoEFI, el miércoles por la tarde. “Han dicho de todo sobre mí. Me han acusado de incestuoso, zoofílico, y pedófilo. Creo que tengo derecho de defenderme. Los periodistas pueden pegar, pero también se puede responder. Eso no afecta a la libertad de expresión”, sentenció.
Este jueves reforzó la ofensiva en X: “Desenmascarando el accionar de las basuras inmundas (95%) que llevan el rótulo de ‘periodistas'”.
Al interior del Gabinete, hay quienes advierten que la cruzada podría complicar a la administración libertaria y buscan convencerlo de ceder. Hasta ahora, sin éxito.


