Un nuevo 2 de abril, una nueva fecha de aquella gesta heroica de nuestros queridos héroes, mártires y soldados que combatieron por la soberanía de la Patria y que nos fijan como objetivo imperecedero rendirles los honores y el homenaje. Eso tiene que ver con la conducta de vida también, de seguir enfrentando al enemigo que ellos debieron enfrentar con las armas de la Patria. Hoy, en otro contexto, la guerra continúa y el enemigo es el mismo, y está en la casa de gobierno. Hemos sido invadidos por un gobierno de ocupación que ostenta su violento accionar en contra de los intereses de la Patria, así que no es una fecha más. Coincide con una Pascua que debe llamar una vez más al recogimiento con Dios.
Con lo cual, la Patria hoy está en un momento difícil, duro, de sometimiento y degradación de su integridad, que está siendo vejada día a día por un conjunto de miserables. Debe sostenerse en la teoría de la resistencia, la insistencia y la persistencia: resistir, insistir y persistir, porque esto será lucha, batalla y victoria. En ese contexto, obviamente, la Argentina es víctima de un enemigo que intenta corromper las bases de la sociedad, quebrar su voluntad e insistir categóricamente en la destrucción de esa voluntad, que es lo único que puede salvar al pueblo argentino para que salga el sol. Por eso, argentino, hay que despertar la voluntad y la dignidad.
Y un día como hoy, obviamente, se nos viene la figura del coronel Seineldín y la gratitud eterna hacia ese soldado y patriota que advirtió las consecuencias de un mundo criminal que venía por la Argentina, y se cumplieron los diagnósticos formulados desde la perspectiva del coronel. Claramente, en este día particular en que honramos a todos, y por encima de algunos y por méritos destacados, al coronel Mohamed Alí Seineldín…
Santiago Cúneo.


