El viernes 28 de febrero, alrededor de las 21 horas, un grupo de delincuentes armados y encapuchados irrumpió en una vivienda del barrio Santa Celina de Mar del Plata. El blanco fue la familia de Celeste, quien había dejado solos a sus dos hijos por un breve momento. Al regresar, encontró a su hija de 17 años en estado de shock encerrada en su habitación y a su hijo mayor de 22 años con heridas en la cabeza producto de culatazos que le propinaron los ladrones al exigirle dinero. El joven tiene discapacidad certificada.
La adolescente alcanzó a enviarle un mensaje de alerta a su madre antes de encerrarse. Los delincuentes sustrajeron una consola de videojuegos, celulares —entre ellos un iPhone—, alrededor de 100 mil pesos y el Peugeot 2024 blanco de la familia. La alarma vecinal los hizo huir, aunque el dueño de una cámara frontal del barrio no compartió las imágenes con la familia.
La denuncia fue presentada y ampliada con pruebas concretas: cámaras de una estación de servicio ubicada en 39 y Gianelli registraron el auto robado a las 4:30 horas. La Policía Local y el departamento UR.VI. investigan el caso bajo supervisión de la Fiscalía, con seguimiento del vehículo a través cámaras de seguridad.
El hecho, que trascendió este martes 4 de marzo, se enmarca en una creciente ola de robos en Santa Celina: apenas el día anterior, el 3 de marzo, se registró un asalto similar con robo de camioneta en el mismo barrio. La delincuencia no se limita solo a este barrio, se ha profundizado a lo largo de los últimos meses en la ciudad de Mar del Plata.


