En Moranza, Diego Moranzoni analizó la salida de Manuel Adorni y la llegada de Diego Santilli como una jugada de poder. Para el conductor, el primer mensaje de Santilli sobre su antecesor fue la clave: dijo que Adorni “no va a tener fueros y deberá responder ante la justicia como un ciudadano de a pie“.
Moranzoni leyó esa frase como una advertencia hacia los hermanos Milei: “Esto es decirle a los hermanos: Adorni ya lo tenemos, ustedes pórtense bien“. Y marcó quién conduce el juego: “El poder real volvió a manos de Macri en este espacio“.
Para el conductor, el exvocero quedó como “el chivo expiatorio para los otros“, y arriesgó que terminará preso. Habló de “una maquinaria de choreo extraordinaria“.


