La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, le puso un límite a Donald Trump: “Groenlandia no está en venta”. Lo dijo antes de ingresar a la cumbre de la OTAN en Ankara, luego de que el presidente estadounidense insistiera con que su país debería controlar el territorio.
“Groenlandia necesita ser controlada por Estados Unidos, no por Dinamarca”, había declarado Trump el martes, en otro capítulo de su embestida expansionista. Frederiksen respondió pidiendo a “todos los aliados” respetar la autodeterminación groenlandesa y la soberanía danesa.
Consultada sobre una eventual defensa militar, invocó el Artículo 5 de la OTAN: “Estamos preparados para defender cada centímetro de la OTAN, incluido nuestro propio territorio”.
La Comisión Europea respaldó a Dinamarca: “Las decisiones sobre el futuro de Groenlandia corresponden a los groenlandeses y a los daneses”, afirmó el vocero Olof Gill, quien remarcó que la UE “no dejará de defender” la integridad territorial frente a Washington.


