El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, no se pronunció sobre el caso de Fernando Cerimedo, mientras crece la presión de la oposición para que hable públicamente sobre el escándalo. El diputado Edgar Zegarra, de Alianza Libre, adelantó que propondrá la creación de una comisión de investigación de la OEA: “Voy a presentar una resolución para que se le indique al Poder Ejecutivo que pida una comisión internacional que venga a investigar el tema Cerimedo. No va a taparse absolutamente nada”.
En la misma línea, Elizabeth Reyes, de Unidad Nacional, reclamó: “Pedimos que se investigue el caso por completo, hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga”, e incluyó en el pedido las denuncias de Nadia Beller.
La presión más fuerte llegó desde dentro del propio Gobierno: el vicepresidente Edmand Lara —con quien Paz mantiene una relación tensa— exigió que el mandatario “dé la cara” por acusaciones de sobreprecios en combustibles, un equipo policial de élite bajo control de Cerimedo y pagos a legisladores. “Son acusaciones muy fuertes, directas a él, directas a su esposa”, sostuvo Lara, quien reveló haber compartido reuniones de gabinete con Cerimedo, cuya oficina estaba “al lado de la oficina del presidente”. Por su parte, el ministro Mauricio Zamora justificó el silencio presidencial calificando el escándalo como un “tema de pareja”.


