Las protestas contra el aumento del costo de vida en Italia derivaron en graves disturbios en el centro de Milán, donde grupos de jóvenes saquearon comercios y se enfrentaron con la Policía durante dos días. Hubo cerca de 200 detenidos desde el sábado.
Los incidentes comenzaron en la Plaza del Duomo y se repitieron en Turín y Bolonia, con decenas de heridos. La Policía usó gases lacrimógenos y camiones hidrantes.
La primera ministra Giorgia Meloni condenó la violencia: “Manifestarse es un derecho, prender fuego no lo es”. Desde la oposición, Giuseppe Conte advirtió que el Gobierno “no puede permitirse negar la raíz del problema: las dificultades para llegar a fin de mes”.
La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el principal sindicato del país, convocó a una huelga general para el 20 de noviembre.


