Por Santiago Cúneo.
Estamos en la hora en la que, frente al ataque lógico de la sociedad —al chorro de Manuel Adorni, al delincuente de Javier Milei, a la corrupta de la hermana, a los asesinos de Clarín que se quedaron con Papel Prensa en la sala de tortura, a la basura de la familia Mitre—, frente a toda esa mugre, sacan el vestidor de Jésica Cirio.
Y entonces resulta que con el vestidor de Cirio no pagamos la casa de Adorni, muchachos. Con esa no nos alcanza. Pero Adorni sigue siendo jefe de Gabinete. O sea que, a esta hora del día, está claro que el corrupto no es Adorni: el corrupto es el gobierno.
Insaurralde duró 15 minutos con Axel Kicillof: salió el tema del yate y Axel le dijo “gracias por los servicios prestados, andate a tu casa”. Hace 120 días que vemos la corrupción de Adorni en vivo y en directo. Todo el día aparece algo nuevo. No hay manera de parar los gastos de Adorni: es un gastador compulsivo.
Ayer, los degenerados hijos de remil puta, soretes de los radicales de mierda, que se dicen radicales y de radicales no tienen un choto, impidieron junto a la basura del PRO que en la Cámara de Diputados se sesionara. Y entonces cada banca vacía era un corrupto hijo de puta que se ausentó para no llamar al jefe de Gabinete a la interpelación.


