La profunda crisis operativa y financiera de Flybondi llegó a un punto crítico: las agencias de viajes, desde firmas locales hasta gigantes como Despegar y Almundo, decidieron retirar de forma masiva los pasajes de la aerolínea de sus plataformas de venta. El detonante fue la falta de previsibilidad crónica, con constantes reprogramaciones y cancelaciones: en el primer semestre del año, Flybondi concentró casi las tres cuartas partes de todas las cancelaciones registradas en el país.
Pese al descalabro, el Gobierno nacional, a través de la ANAC, aprobó “sin objeciones” el plan de acción presentado por el grupo controlante de la aerolínea, COC Global, y la mantiene habilitada para seguir vendiendo tickets. El contraste con los países vecinos es marcado: Brasil directamente le prohibió comercializar boletos hacia destinos como Florianópolis, Salvador y Río de Janeiro, luego de que la empresa cancelara el 79% de sus vuelos hacia ese país en julio.
La aerolínea arrastra además una parálisis operativa severa, con tripulaciones suspendidas hasta septiembre, reclamos de extrabajadores por salarios adeudados y embargos judiciales por casi $1.500 millones por deudas impositivas con ARCA. En las últimas horas, incluso su propia página web dejó de operar.


