Irán dio un paso decisivo en su control sobre el estrecho de Ormuz: ya no solo amenaza con cerrarlo, sino que cobra por usarlo. La agencia Tasnim confirmó este jueves que los primeros ingresos por peajes al tránsito de buques se depositaron en la cuenta del Banco Central iraní.
Un miembro de la mesa directiva del parlamento precisó que las tarifas varían según el tipo de buque, el volumen de carga y los riesgos asociados, y que los ingresos se están transfiriendo a la cuenta unificada del tesoro.
El contexto es determinante. Irán reforzó su control sobre el estrecho tras los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos del 28 de febrero, y el posterior bloqueo naval estadounidense a los buques que entran y salen del país, decretado luego del fracaso de las negociaciones de paz en Islamabad.
Lo que era una herramienta de presión geopolítica se convirtió en una fuente concreta de financiamiento estatal.


