El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) autorizó a Starlink Argentina a operar en segmentos de frecuencias que todavía no están atribuidos al Servicio Fijo por Satélite en el país, una decisión que se tomó “con carácter de excepción” y que abre interrogantes.
El punto central es el orden de los pasos: el organismo habilitó el uso del espectro radioeléctrico —un recurso público y estratégico— antes de definir el marco regulatorio que debería ordenar esa atribución. Es decir, primero se autoriza y después se regula.
La medida se dispuso por la Resolución 372/2026, firmada por el interventor Juan Martín Ozores, sin el paso por un directorio ni un proceso competitivo o de consulta pública. El permiso, otorgado a la empresa de Elon Musk, quedó sujeto a condiciones técnicas y bajo apercibimiento de caducidad, aunque sobre bandas que aún carecen de atribución formal.


