La guerra con Irán provocó una reducción significativa de las reservas de municiones de Estados Unidos y generó dificultades para reponerlas, según un informe del inspector general del Departamento de Defensa. El organismo detectó “déficits estratégicos” en los arsenales y problemas en la industria militar para recuperar los niveles de stock.
Según el documento, difundido por la BBC, Estados Unidos gastó más de 22.000 millones de dólares en municiones entre febrero y junio, dentro de un total de 33.400 millones vinculado a la guerra. A eso se suman pérdidas de equipamiento por 3.700 millones de dólares, entre ellas cuatro cazas F-15E, un F-35 y 30 drones MQ-9.
El informe contradice las declaraciones de Donald Trump, quien había sostenido en reiteradas ocasiones que las reservas estadounidenses eran “prácticamente ilimitadas” y calificó de falsas las versiones sobre una eventual escasez, una postura que también había respaldado el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El Pentágono ahora trabaja para acelerar los procesos de adquisición y reducir los tiempos de producción.


