En 2020, Manuel Adorni era empleado de Tesir, una empresa de mensajería, y quería ser Secretario Adjunto del Sindicato Argentino de Empleados de Delivery y Afines (SAEDA), liderado por Miguel Fernando Soliz. El trámite de inscripción gremial ante el Ministerio de Trabajo nunca prosperó: presentaron 86 afiliados escritos con la misma letra y 36 fueron observados por la cartera laboral.
Cuando la historia salió a la luz, Adorni la negó: “Nunca existió nada de eso del sindicato. De hecho nunca se confirmó. Igual después perdí contacto con ellos. Ni me acordaba”. Luego cambió el relato: dijo que fue solo “dar una mano”.

Pero el 4 de enero de 2023 firmó de puño y letra: “Vengo a presentar mi renuncia irrevocable como miembro del Sindicato y al cargo de Secretario Adjunto del mismo”.
El documento, difundido por Clarín, confirmó la primicia de InfoGremiales. Hoy, ese mismo Adorni integra un gobierno que hace de la pirotecnia antisindical una marca registrada.



