Una foto desagradable y estigmatizante dejó definitivamente a Lionel Messi fuera de la historia grande de los argentinos bien parados.
Pronto, con la caída de satanás, Messi no tendrá retorno a la civilización pero sí será objetivo permanente de los padres de los niños muertos en Palestina, Irán, Ucrania y cada rincón donde el genocidio trumpista haya llegado.
El pibe con cara de boludo mostró su rostro ambicioso y su espíritu mercenario. Messi volvió a ser un paria del fútbol argentino. Messi tiene su foto con el diablo. Y Maradona, es Dios.


