Por Santiago Cúneo
Les leo algunos datos del Mundial de Rusia 2018 y vemos qué cambió entre Vladimir Putin y Donald Trump.
La Rusia del “gran malo” Putin: entrada sin visa para todos los hinchas, alcanzaba con la entrada del Mundial. Trenes gratuitos entre las once ciudades sede. Transporte local gratis. Precios fijos: la popular salía igual en todos lados. Nada de prohibiciones discriminatorias: podías ser negro, judío, musulmán o argentino, todos bienvenidos.
¿Y ahora? Pagás los aviones entre sedes en tres países, hay precios dinámicos y a un árbitro lo deportaron tras horas de interrogatorio. A jugadores los interrogaron por horas. A selecciones como Irán les complicaron las visas. Y a hinchas que ya tenían la visa, se las quitan en el aeropuerto por orden de Trump.
El dictador Putin te decía: vení, quedate, gastá. Solo se metió para la foto con la Copa. El demócrata Trump te echa.


