La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse y en mayo llegó al 4,2% interanual, su nivel más alto en tres años. ¿El motor? La energía, que se disparó por la guerra que Donald Trump sostiene en Medio Oriente contra Irán.
Los números del rubro asustan: la energía subió 23,1% en un año, con la nafta arriba 40,5% y el fueloil 58,9%. La electricidad trepó 5,9% y el gas natural, 3%. Solo la energía explicó más del 60% de la suba mensual de precios.
Detrás de todo está el conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán, sin acuerdo de paz a la vista y con el estrecho de Ormuz bloqueado, por donde pasa el 20% del crudo mundial. Mientras el petróleo no afloje, el bolsillo de los norteamericanos lo va a seguir sintiendo, y la presión sobre la Reserva Federal va a crecer.


