La automatización llegó al campo. Según un informe de TV BRICS, China ya implementa tractores y cosechadoras autónomos, además de plataformas digitales para controlar maquinaria a distancia en pequeñas explotaciones.
Los Emiratos Árabes Unidos, por su parte, desarrollan un modelo de agricultura vertical automatizada que permite ahorrar hasta un 95% de agua frente al método tradicional, gracias a algoritmos que gestionan el microclima y el riego.
Sudáfrica también avanza con el proyecto SASSAM, una plataforma con inteligencia artificial que analiza suelos, predice el clima y detecta plagas. Ya lleva 50 explotaciones piloto en Cabo Oriental.
El economista Mijaíl Jachaturián explicó que “la robotización y la automatización de los procesos agrícolas reducen los costes laborales y disminuyen la probabilidad de errores, lo que incrementa el beneficio neto de los productores”.
Los países BRICS concentran el 42% de las tierras agrícolas del planeta, y ya discuten cómo aplicar drones, sensores y sistemas satelitales para transformar la producción de alimentos a escala global.


