La Agencia Internacional de Energía (AIE) proyectó que la demanda mundial de petróleo disminuirá en un promedio de 80.000 barriles diarios en 2026, una caída drástica respecto a las expectativas previas de crecimiento de 730.000 barriles diarios. El organismo atribuyó el cambio a las consecuencias de la guerra de Irán sobre el mercado global.
El informe estima que la baja llegará a 1,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre del año, la caída más pronunciada desde que el COVID-19 redujo el consumo de combustible a nivel mundial.
El suministro global ya se desplomó 10,1 millones de barriles diarios en marzo, hasta 97 millones, producto de los ataques a la infraestructura energética en Medio Oriente y las restricciones al tráfico por el Estrecho de Ormuz. Los precios registraron su mayor suba mensual histórica.
La AIE señaló que un alto el fuego de dos semanas entre Irán y Estados Unidos aportó cierto alivio, pero advirtió que la reanudación del tráfico por Ormuz sigue siendo la variable más crítica para estabilizar el suministro y la economía mundial.


