La forma en que Donald Trump condujo la guerra contra Irán le pasó factura en el Senado. El cuerpo aprobó una resolución que recorta sus poderes bélicos, en una votación que dejó al descubierto el creciente malestar con su manejo del conflicto.
El dato político más resonante: cuatro senadores republicanos rompieron filas y votaron junto a la mayoría demócrata. La medida se aprobó por 50 votos contra 48. Apenas un demócrata se cruzó para acompañar al oficialismo.
La resolución le ordena retirar a las tropas de cualquier hostilidad contra Irán salvo que el Congreso lo autorice de forma expresa, y reafirma que es el Parlamento —y no la Casa Blanca— quien tiene la potestad de declarar la guerra.
Es la primera vez, desde que comenzó el conflicto en febrero, que una medida así consigue luz verde en las dos cámaras.


