Por Santiago Cúneo.
La Argentina está siendo descuartizada con la famosa motosierra, cortada en pedazos, mientras te tiran carne podrida para que vos mastiques.
¿Vos querés que nosotros hablemos de Jesica Cirio? Te equivocaste de canal y de programa. Porque nosotros vamos a seguir hablando del Paraná, vamos a seguir hablando del Acuífero Litoral, de Vaca Muerta, de la Antártida. Vamos a seguir hablando de los acuerdos espurios de este gobierno con el asesino criminal sionista Benjamín Netanyahu. Vamos a seguir hablando del alineamiento con un pedófilo degenerado, porque, como te dije siempre, en Irán a los pedófilos los matan, en Estados Unidos los hacen presidentes.
Entonces, vamos ordenando el esquema de qué queremos hablar. Yo ya te anticipé que el próximo video es el de un abogado cobrando 500.000 dólares de coima para no sacar el video que acaba de salir. Ya te anticipo que ese video va a aparecer.
¿Y qué vamos a hacer? ¿Nos vamos a entretener con la mujer del abogado que fue a cobrar los 500.000 dólares de la mano de Piccirillo para proteger a Jesica Cirio? A ver, metanlos presos. Ya está, no hay más que charlar. Hagan lo que tengan que hacer, pero la Argentina no pasa por ahí.
Y no puede ser que la atención social se desvíe al punto de que estemos discutiendo qué hacen los gatos roñosos con el dinero robado. Existen muchas películas de las chicas de la mafia, existen por todos lados; en todas las organizaciones delictivas del mundo existen gatos roñosos y putas que son del ambiente cercano de los líderes de las bandas. Esto existe siempre. Porque el aliciente, casi les diría la líbido de estos degenerados del poder, está en el dinero y el sexo. Pasa por ahí. Son los dos lugares donde encuentran su excitación: dinero y sexo. Nunca amor, sexo. Nunca triunfo profesional, dinero robado. Cuanto más, mejor de ambas cosas, sin ningún compromiso ético ni con cómo se consigue el dinero ni con cómo se consiguen las putas.
Está claro que muchos de estos degenerados ladrones, sin plata serían vírgenes, son incogibles. No tienen una puta virtud por la cual una mujer pudiera ser seducida por estos impresentables delincuentes. Su única virtud es conseguir mujeres que no busquen virtudes, sino dinero.


